Toño Puicercús nació en Huesca, en 1970.

Su infancia discurre entre la capital y el bonito y singular pueblo de Alquézar, ubicado en la Sierra de Guara, en la provincia de Huesca.

Allí comenzó su afición por la pintura siguiendo los consejos de pintores foráneos.

Alquézar es un pueblo muy pictórico, y todos los veranos era visitado por numerosos pintores, nacionales y extranjeros. Así fue como dio sus primeros pasos con el pincel, tomando como referencia aquellos artistas.

Cursó estudios de Ingeniería Industrial en Zaragoza, especializandose en Medio Ambiente, y Gestión de Empresas. Simultáneamente, se forma como pintor en varios estudios de Huesca y Zaragoza, aunque siempre ha destacado su carácter autodidacta. En la actualidad reside en Logroño, donde desarrolla su profesión desde hace diez años.

Aunque emplea todo tipo de técnicas, prefiere el óleo y el acrílico sobre lienzo para los cuadros, y el carboncillo y plumilla para dibujos y láminas. Ha participado en varias exposiciones, tanto a nivel colectivo como individual.

Al mismo tiempo que dio sus primeros pasos con la pintura, comenzó a practicar la pesca deportiva, en bellos parajes del Pirineo aragonés en busca de la trucha.

Así las cosas era cuestión de tiempo que ambas aficiones convergieran. Su afición a la pesca derivó en una auténtica pasión por la modalidad de los salmónidos a mosca, especialmente por el salmón atlántico, especie por la que Toño muestra especial predilección. También las truchas riojanas, leonesas o pirenaicas han sido motivo central de sus obras.

Si existe algo por lo que sienta más amor y pasión, es la familia. Claudia su mujer, y sus dos hijos, Alfonso y Paloma, son su "leit motive", aquello que le inspira para seguir adelante, y se convierten en su musa particular cuando Toño se sienta delante del cuadro, dando soporte y empuje en los momentos necesarios. La pintura y la pesca se convierten así no en una afición, sino en una forma de vida, ejes en torno a los cuales gira la vida de esta singular familia. Alfonso, como todo niño pequeño, desea ser como su padre: pintor y pescador, y a sus 6 años ya hace los primeros pinitos con la caña en busca de las primeras truchas y el pincel, copiando alguno de los motivos de su padre.

Defensor de una pesca conservacionista, acorde con los tiempos actuales, ha donado alguna de sus obras para subastas con fines encaminados en este sentido.

Una de ellas, para recaudar  fondos para la NASF (North Atlantic Salmon Found), organización encargada a nivel mundial de proteger las poblaciones salvajes de salmón atlántico, algo que llena de orgullo a Toño, como pescador y como pintor.

Cuando un artista siente pasión por lo que pinta, esto queda perfectamente reflejado en sus obras. En las de Toño se perciben muchos rasgos y aspectos que sólo un buen conocedor de la pesca es capaz de plasmar con el pincel. Arte en pesca a mosca.